Braval

Catalán Castellano

Familia y Valores

Núria Gispert
30/04/2013
Vida Familiar
En nuestro país la familia sigue siendo el pilar fundamental de la seguridad, el bienestar y la felicidad de las personas. Hoy existe una mutiplicidad de situaciones familiares, que aportan complejidad al ejercicio de las funciones parentales.
Los horarios laborales son muy extensos y no se ha producido plenamente un cambio de cultura respecto de las responsabilidades familiares de los hombres y las mujeres, lo que multiplica los conflictos en la dedicación a la vida doméstica.
Por otro lado, el recelo social hacia cualquier forma de autoridad desorienta a los padres y a las madres, que pueden tender a consentir excesivamente a los niños y adolescentes.
Otro factor diferencial ha sido el aumento de la esperanza de vida, que provoca una nueva intensidad en la red de relaciones y de cuidado entre sus miembros, una nueva solidaridad intergeneracional.
Reforzar los aspectos positivos de las familias actuales y ayudar a madres y padres en su función parental será una estrategia clave para mejorar la educación de los chicos y chicas.
 
Valores y estilos de vida
Desgraciadamente, nuestra sociedad occidental tiene como valores dominantes el individualismo, el consumismo y la búsqueda del bienestar máximo, que han pasado a ser elementos fundamentales en nuestra vida y que, paradójicamente, generan frustración, exclusión, adicciones, merma en la salud e infelicidad.
En el momento actual, y como consecuencia de la crisis económica, parece evidente que los jóvenes que no han conocido otra sociedad que la del consumo desaforado tendrán serias dificultades para adaptarse a la nueva situación.
Nuestros chicos y chicas tienen el riesgo de crecer cerrados en sí mismos, con horizontes muy cercanos, procurando su máximo provecho y confort individual, guiándose por la ley del mínimo esfuerzo y esperando que todo los llueva del cielo.
Tenemos el reto de reforzar la dimensión comunitaria en nuestros barrios y poblaciones, de fomentar el sentido de la responsabilidad hacia los otros y uno mismo, y de regenerar el espíritu crítico y la iniciativa emprendedora, las ganas de "complicarse la vida" haciendo algo para mejorar la sociedad, en vez de apalancarse en el sofá.
En este contexto emergen con fuerza y capacidad movilizadora los estilos de vida y los valores alternativos que buscan transformar la sociedad, como el compromiso, la solidaridad, la cooperación o la sostenibilidad, de los cuales los movimientos sociales y amplios sectores de la población juvenil son los principales exponentes.
 
¿Cuáles son los valores humanos que deberían inspirar la tarea educativa?
 
Utopía
Queremos avanzar hacia un mundo más justo, hacia una sociedad inspirada en los valores de la paz, la democracia, la fraternidad y la sostenibilidad.
Por tanto trabajemos para que los niños y jóvenes deseen un mundo mejor y encuentren sentido a aportar su esfuerzo para mejorar las cosas, las relaciones entre las personas, la armonía entre el progreso y la naturaleza.
 
Solidaridad
Optamos por la cultura de la solidaridad y la cooperación, basada en la dignidad de las personas y de los pueblos y el respeto a la diversidad y los derechos humanos.
Por lo tanto creemos lazos de comunidad de manera que la diversidad no la vivan como amenaza sino como riqueza y, sin renunciar a la propia identidad, se identifiquen y solidaricen con la gran familia de la Humanidad.
 
Iniciativa
Queremos fomentar la participación y el esfuerzo individual y colectivo para hacer frente a los retos, con creatividad y compromiso para desarrollar una ciudadanía activa y responsable.
Por lo tanto, trabajemos para que los niños y los jóvenes desarrollen autonomía personal y responsabilidad cívica, asumiendo un compromiso de ciudadanía activa y participativa en el seno de una sociedad democrática.
 
Felicidad
Buscamos una ética basada en la búsqueda de la confianza en la persona y de la felicidad individual y colectiva.
Por lo tanto, trabajemos para que los niños y los jóvenes aprendan amar, a ser felices y a disfrutar de la vida a partir de la honestidad, la coherencia, la generosidad, la sencillez, la comunicación y la expresión de los sentimientos.

La desorientación en el ejercicio de la autoridad
Es el principal problema que se detecta en las relaciones entre padres e hijos.
La autoridad se ha de ganar, se ha de merecer. Supone no sólo entender las situaciones y encontrarles la mejor respuesta, sino que también debe haber un talante de diálogo y razonamiento en la toma de decisiones, así como actitudes sólidas y ejemplares, capacidad de comprensión y empatía hacia el otro; flexibilidad en las actuaciones y valores firmes.
En definitiva, la mejor manera de ganarse el respeto de un hijo es ser capaz de convertirse en un referente para él, mientras que al mismo tiempo hay que tratar con respeto su individualidad e irle reconociendo una progresiva autonomía a medida que crece.


×

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, mejorar la navegación y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestros Términos y Condiciones de Uso.