Braval

Catalán Castellano

El ocio como cohesión social

Josep Oriol Pujol i Humet. Fundació Pere Tarrés, director general. La Vanguardia, 26 juny 2013, pàg. 21
26/06/2013
Estos días han sido noticia las salidas de los niños hacia colonias de verano

 
En muchos hogares se prepararon las mochilas para todo tipo de actividades: campamentos, centros de verano, travesías de montaña y colonias de vacaciones. Las preparaban los niños con ayuda de madres, padres y miles de monitores, mayoritariamente voluntarios que, cargados de ilusión, se implicarán en una intervención educativa integral.
 
La sociedad civil catalana asume esta responsabilidad y con algunos apoyos públicos se vuelca en la actividad esencial de los centros de esplai, escultistas y casas de colonias. Lo hace desde un modelo integrador, dando la oportunidad de participar de forma normalizada a familias que pasan por dificultades. Sin estridencias, ni demasiados papeles, los monitores les habrán confirmado que cuentan con el niño o niña, como cada sábado o cada verano. Y lo más importante, aquel niño de una familia que no ha tenido bastantes recursos para pagar el casal o la colonia, estos días será uno más, conocido por su nombre, compañero de sus compañeros, con los cuales compartirá juegos, piscina, dormitorio, excursiones y comedor. Juntos integrarán valores, actitudes y virtudes como el respeto, la estima por los otros y por el medio natural, la capacidad de esforzarse, la vivencia de la paz, el silencio, la espiritualidad.
 
Muchos particulares han contribuido con donativos. Además, ayuntamientos, diputaciones, Generalitat, el Gobierno central canalizando el 0,7% del IRPF para otras finalidades sociales, la Fundació La Caixa y otras empresas lo han subvencionado avalando la importancia de este espacio integrador, favorecedor de la igualdad y de la cohesión social que protagonizan niños y monitores. Su proximidad generacional, la generosidad de los jóvenes, la libertad que las vacaciones favorecen, hacen posible este pequeño milagro que es educar en el ocio.
 
Aunque sería positivo que la administración pudiera contribuir más para llegar a más familias, es rico y positivo que la iniciativa social lo promueva desde la generosidad individual de tantas personas. Hay que hacer posibles derechos como el de la infancia al ocio, pero también respetar y potenciar que sea una iniciativa de la sociedad civil que tiene, en aspectos como el voluntariado de los monitores, una riqueza excepcional.


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